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martes, 1 de abril de 2014

"In Saturn`s Rings", un viaje espacial de un millón de fotografías.

Cuando visioné por primera vez el trailer de la película documental “In Saturn's Rings”, me sorprendió  el aspecto tan increíblemente realista  de las imágenes de animación en 3D, su poder evocador, el  detalle en sus texturas, color y efectos de iluminación.


Sin embargo, descubrí, que ninguna de las imágenes que contiene la  película ha sido sintetizada y animada por ordenador (al contrario de la mayoría de los actuales documentales de temática astronómica) , sino que consiste en una sucesión de miles y miles de imágenes reales captadas in situ por la sonda Cassini que orbita  Saturno desde 2004, tras 7 años y más de 3.500 millones de kilómetros de viaje desde la Tierra. Aunque el grueso del material fotográfico de la película proviene de la sonda Cassini, también se han utilizado fotografías de las misiones Apollo y del telescopio espacial Hubble

El director y artífice del proyecto, Stephen Van Vuuren, inició esta empresa con algo más de 30.000 fotografías para un primer teaser. Lo que iba ser un corto documental que llevara por título "Outside in", se ha convertido en una película de alta resolución en 4k que ha necesitado de más de un millón de fotografías para completar los aproximadamente 48 minutos de metraje. Para generar la ilusión de movimiento en las fotografías, se ha utilizado Adobe After Effects CS5 y miles de horas de renderizado (la propia empresa Adobe se hace eco en su blog del trabajo de Van Vuuren). 
pelicula anillos saturno
Cartel de la película

A la espera de su estreno este verano en cines IMAX,  me atrevería a decir que lo singular de esta película documental viene dado por como, unas  imágenes fotográficas con  valor científico destinadas a  certificar una realidad que se encuentra a miles o  millones de kilómetros, han sido reinterpretadas y reelaboradas para dar lugar a un nuevo producto final, una  obra audiovisual que es ejemplo perfecto de la interrelación entre el arte, la ciencia y la tecnología.


Referencias

viernes, 21 de diciembre de 2012

Video-trampeo o animales actores.


La escena del águila que captura una cría de becerro y se la lleva volando entre las garras en la serie El hombre y la Tierra que dirigiera  Félix Rodríguez de la Fuente o una osa Polar dando a luz mostrado en la serie Frozen Planet,  son  ejemplos de  escenas de documentales de naturaleza perfectamente preparadas  y manipuladas.

El truco estaba en que el águila llevaba entre sus garras en realidad una cabra muerta llena de paja y   los oseznos nacieron en un zoo holandés no en el polo.  Sin embrago, este tipo de estrategias como es filmar con animales adiestrados  o  animales salvajes en cautividad son más habituales de lo que nos creemos para la realización de documentales entorno a la vida animal.

Este planificación no solo busca situaciones dramatizadas y la consecución de imágenes espectaculares que atraigan al espectador sino que se convierte también en una alternativa o la única posibilidad para poder obtener imágenes de la vida animal, que de otra manera sería casi imposible filmarla en su estado natural. Además con estas  filmaciones planificadas  se evita interferir en el día a día de la fauna salvaje  muy sensible a la presencia humana.

Aunque para algunos esto pueda parecer un fraude, en mi opinión no le resta  el valor divulgativo y de atracción que puedan tener estos documentales, siempre y cuando se ajuste a una verdad científica, a pesar de que  lo mostrado en las imágenes en ocasiones no sea del todo real. 
Para quién recele de estas recreaciones de la vida animal, existen otros métodos de filmación mediante los cuales obtenemos imágenes muy  realistas y sin “trucos”. Es lo que se conoce como vídeo-trampeo que consiste básicamente en la colocación en el medio natural de un dispositivo de filmación con sensores de movimiento que  al paso del animal inicia la grabación automáticamente. Son equipos autónomos, camuflados en el entorno y que no necesita la intervención humana, lo que evita molestias a la fauna salvaje.


Cámara de vídeo y foto trampeo oportunamente camuflada
 
Algunas de las características técnicas de una cámara de vídeo y foto trampeo

 Estos equipos utilizados como herramienta científica para el estudio de diferentes especies animales, como es el caso en España del lince ibérico, se ha incorporado también a los medios de producción de documentales de animales.  La imágenes generadas por este dispositivo de vídeo-trampeo rompe de alguna manera con las escenas preciosistas y sumamente controladas a las que estamos acostumbrados en las producciones documentales más reconocidas,por ejemplo, de la BBC o de National Geographic.  Éstas imágenes presentan extraños encuadres, movimientos panorámicos artificiosos ( en el caso de que la cámara presente movimiento  automatizado), largos planos fijos, registro de sonido algo deficiente, etc. A pesar de lo poco cinematográfico de las imagenes captadas,  el valor real se  encuentra  en la frescura e inmediatez, su carácter verdaderamente científico y realista, donde el animal que aparece es salvaje y no amaestrado.

Por lo general, en la producción documental  las imágenes obtenidas a partir de este método, en el caso de ser utilizadas -no siempre se obtienen resultados óptimos-  suelen ocupar generalmente  poco espacio en el metraje final de la película. Sin embargo, existen algunos documentales  sobre el mundo animal ( de pequeñas productoras  o con un  carácter más científico) que basan una parte  importante del metraje en este tipo de imágenes de vídeo-trampeo. Un ejemplo claro en el uso de esta técnica es en el documental que lleva por nombre,The Vanishing Amur Leopard (El leopardo Amur al borde de la extinción) de Sooyong Park.  

Facilito el enlace al documental completo en Veoh. A la vez  dejo un fragmento de  aproximadamente 25 minutos.
 

Como veréis ,  las imágenes de vídeo-trampeo aparecidas en el documental están más que justificadas por el carácter esquivo y desconfiado de este animal.  Incluso en varias ocasiones se nos llega a mostrar en pantalla  este dispositivo de grabación y la reacción de desconfianza que  genera en el animal el entorno natural en  donde está ubicada esta cámara automatizada.

El valor de este documental no está solo en las imágenes captadas mediante vídeo –trampeo  para revelarnos los secretos de  la vida del leopardo Amur, también en la combinación equilibrada entre este tipo de  imágenes automatizadas y la filmación "tradicional", acompañada de una voz en off con exposiciones breves de científicos ante la cámara. Así, mientras que en las imágenes de vídeo-trampeo la voz en off que las acompaña no recurre a estrategias retóricas - como el uso de la metáfora, el símil,etc- limitándose a meros comentarios descriptivos, en las imágenes filmadas  por el operador de cámara  si se permiten ciertas licencias narrativas como es la presencia activa de científicos, dramatizaciónes,etc.
     
No es tarea fácil mantener la atención y el interés del espectador (acostumbrado a un nuevo paradigma de documental de naturaleza, de montaje dinámico e imágenes espectaculares) hacia  un documental de estas características, sin embargo, desde mi modesta opinión creo que en este caso lo consigue de manera notable. Su principal baza es que como espectadores, las imagenes de video-trampeo, nos coloca en una posición privilegiada como observadores de excepción,  adentrándonos sin ser vistos en el entorno natural de este animal, sin alterar su comportamiento y por tanto presenciando imagenes de un elevado realismo documental. 

Las diferencias son evidentes  entre imagenes obtenidas con la técnica del vídeo-trampeo y las filmaciones controladas y planificadas con animales  amaestrados o en cautividad. Pero lo importante es que pese a sus diferencias, la combinación  de estas estrategias de filmación y los continuos avances tecnológicos, no pueden más que beneficiar y enriquecer el discurso del documental de naturaleza entorno al mundo animal.


Referencias
  • León, Bienvenido (coord.) (2012): Ciencia para la televisión. El documental científico y sus claves, Editorial UOC.


viernes, 30 de noviembre de 2012

Ensayo cinematográfico y experimento científico. La Région Centrale de Michael Snow.



Una de las intenciones de este blog es acercar y dar a conocer aquellos documentales de divulgación científica y cultural más interesantes a nivel local e internacional, mediante reseñas y comentarios críticos, o incluso si fuera posible enlazando el video de la obra en cuestión.

Hasta ahora no había encontrado el momento adecuado para el inició de esta nueva sección. Sin embargo, esta semana descubrí casi por casualidad una película, La Région Centrale (Michael Snow, 1971) que en un principio descarté por su factura digamos, nada convencional y muy alejada de lo que conocemos como documental de divulgación. De hecho, esta película no es un documental y se puede decir que  tampoco es una película de ficción. Entonces ¿a que viene esta reseña? Se preguntará más de uno. A mi parecer, lo que plantea esta obra entorno a lo humano, la tecnología  y la naturaleza, era lo  suficientemente interesante para abrir esta sección a pesar de estar muy lejos de lo puramente divulgativo  aunque próximo a la ciencia en su vertiente más reflexiva.


Cartel de la película

Descartado el carácter documental (aunque discutible) y divulgativo de la obra, la película en contra de lo que pueda aparentar tiene mucho de ciencia –concretamente de tecnología-  y de reflexión  filosófica. La película en sí misma es un experimento científico cuya realización prescinde de toda intervención humana (a excepción de la localización de grabación, construcción de la máquina y el montaje final de la película) a favor de lo puramente tecnológico. 


Para llevar a cabo esta película, se diseñó un brazo robotizado y programado para realizar una serie de movimientos. Sobre uno de los extremos de este brazo robótico   se instaló una cámara cinematográfica que registraría  durante 24 horas la imagen y el sonido del entorno natural donde se emplazó este dispositivo - una región desiértica  a 100 kilómetros al norte de las islas Sept en la provincia de Quebec.


Cámara instalada en el brazo robotizado 


El resultado de esta obra (con 190 minutos de duración) en un principio desconcierta por su inexistente  carácter narrativo que se le predispone a cualquier obra audiovisual. Pero por otra parte impacta y fascina por todo aquello que nos sugiere.

Sin rastro alguno de presencia humana, más allá del carácter artificial de las sombras proyectadas en el suelo por el propio aparato fílmico. Sus imágenes, producto de la tecnología, están en continuo movimiento – lateral, vertical, y movimientos circulares- provocando la desaparición de las coordenadas establecidas por los humanos, arriba y abajo. Una sensación de ingravidez se impone en un entorno natural aislado y solitario que parece más propio de otro planeta. Cabe pensar incluso que el punto de vista correspondiera al de una sonda espacial en su visita a un planeta extraterrestre. 

La deshumanización del entorno, “habitado” por lo tecnológico, viene reforzado por una abstracción sonora hecha de zumbidos electrónicos agudos - pulsos electrónicos que guían la máquina- y texturas atmosféricas que concuerdan, de vez en cuando, con las secuencias de desplazamientos. 

El material resultante encuentra una extraña belleza en la tensión constante entre las movimientos mecánicos de la cámara, matemáticamente determinados y preprogramados de la cámara y las visiones de un entorno natural en el transcurso de un día, desde el amanecer al anochecer. La tecnología nos revela otra realidad que nos lleva a replantearnos nuestra relación y comprensión del mundo, a resituarnos en él.

Snow parece buscar respuesta a una pregunta ¿Éste dispositivo robotizado de grabación producto de la ciencia y la tecnología puede tener posibilidades expresivas por sí misma?



Michael Snow junto al dispositivo de grabación en el entorno de las Islas Sept


Descúbrelo por ti mismo, aunque aviso, su carácter experimental  a más de uno se le pueda atragantar. Solo hay que tener un poco de paciencia. 







miércoles, 26 de septiembre de 2012

John Ott. La pasión por la técnica del "time-lapse"


Al visionar en la pantalla de cine o televisión, la floración acelerada de una planta, la rápida metamorfosis de un gusano de seda o la descomposición en pocos segundos de una fruto o un animal muerto, no podemos evitar la sorpresa de esas extrañas y a la vez cautivadoras imágenes.

Caballo en movimiento,1878
Para obtener este tipo de imágenes en movimiento se hace uso de una técnica conocida como time lapse.  Una técnica fotográfica que consiste en la captación de imágenes fijas que después son reproducidas a una velocidad mayor a la que fueron tomadas, creando la ilusión de imágenes aceleradas. Esta técnica muy utilizada en los documentales científicos de naturaleza, permite reducir  el tiempo de fenómenos naturales  que pueden llevar días o meses en producirse, reduciéndolos a pocos segundos o minutos.



Esta técnica ya esbozada por Eadweard Muybridge entorno a  1880 en un experimento fotográfico -para captar las fases sucesivas del movimiento de un caballo-, se desarrolló plenamente con la aparición del cinematógrafo. En la primera década del siglo XX, el cineasta científico Jean Comandon empleo esta técnica para algunos de sus documentales científicos. Sin embargo, dicha técnica  no se popularizó hasta  los años 50 gracias al trabajo del estadounidense John Ott, banquero, fotógrafo, investigador, científico amateur e inventor.

John Nash Ott (1909 - 2000)

En la década de 1920, John Ott inicia sus investigaciones entorno a la  técnica del time lapse y el crecimiento de las plantas. En 1927 inventa un temporizador, construido a partir de un reloj de cocina, que acopla a la cámara con la intención de filmar la floración de una planta a intervalos de dos horas durante varios días. A finales de los años 40 se hace construir un “estudio-invernadero” donde avanza en sus investigaciones con esta técnica y lleva a cabo numerosas filmaciones. Este edificio le permite tener un mayor control en la condiciones de filmación cuadro a cuadro por intervalos -luz, movimiento de cámaras y suministro eléctrico - llevando a cabo numerosas grabaciones en torno a fenómenos naturales como la germinación de semillas, floración de plantas y  fototropismo – movimiento de las plantas hacía la luz-. También llevó a cabo la grabación  del crecimiento celular en células cancerosas.


John Ott también inventó un sistema de control de movimiento, lo que le permitió combinar la filmación cuadro por cuadro (time lapse) con el propio movimiento de la cámara. De esta forma, era posible el seguimiento continuado de la cámara con el proceso de crecimiento de las plantas.

Su metodología de trabajo le llevaba a fotografiar las plantas cada cinco minutos durante meses,  haciendo  uso del flash para cada fotografía tomada y con un mismo tiempo de exposición. Todo este largo tiempo de filmación hacía necesario un continuo suministro energético y ciertos automatismos de disparos que fueron inventados por el propio Ott.


Películas documentales de Walt Disney

Durante numerosos años desde 1950, John Ott proporcionaría a las producciones de Walt Disney en  cine y televisión la mayoría de los fragmentos y materiales filmados con la técnica del  time lapse. Estas secuencias iban orientadas principalmente a completar el metraje en producciones documentales sobre naturaleza . A continuación, apunto  dos de sus trabajos más importantes.

El cortometraje de naturaleza A True-Life Adventure: Nature's Half Acre (1951), aplicó técnicas no solo de time lapse también de microfotografía. La película  muestra  la vida de plantas, pájaros  e insectos en un reducido espacio de un  bosque a lo largo de las cuatro estaciones del año. Este cortometraje posteriormente sería incluido en la serie de televisión ”Disneyland” (1954-1958) emitida en la cadena ABC a partir de 1954. Seguidamente podéis disfrutar del documental integro aunque narrado en inglés. A partir de minuto 27 se muestran las imágenes filmadas en time lapse.




Varios años después,  una nueva producción de Walt Disney requirió los  servicios de John Ott como fotógrafo especialista en la técnica del time lapse. El documental  titulada Secrets of Life (1956, James Algar), con una duración aproximada de 70 minutos, plantea un historia más global que va desde la formación de la Tierra hasta la colonización de las plantas sobre tierra firme y su interacción con los insectos, incluyendo además imágenes de criaturas submarinas.  El documental fue proyecto en el Festival Internacional de Cine de Berlín en junio de 1957.








Exploring the Spectrum

John Ott, un autodidacta sin formación universitaria, volcó durante años su afición por la investigación científica al estudio del efecto que causa la luz natural y artificial sobre la salud de los organismos vivos incluido el hombre. Dichas investigaciones fueron muy discutidas por la comunidad científica americana e internacional, lo que animó a John Ott a filmar y dirigir el documental Exploring the Spectrum (196?) donde, valiéndose de las técnicas de time lapse y microfotografía, pretende mostrar y demostrar los  efectos benévolos  o perniciosos de la luz sobre los seres vivos – plantas, ratones, humanos-. Aunque puede ser discutible su contenido científico, este documental presenta un gran trabajo alrededor de las  imágenes en time lapse. Aquí tenéis una breve muestra.




Otra producción propia  es  un cortometraje que filmó  en los años 50 con el titulo Dancing Flowers, donde las plantas “bailan” en sincronía con una música preestablecida.

Cabe apuntar como curiosidad que  John Ott  participó en la película de ficción  Vuelve a mi lado (On a Clear Day You Can See Forever, 1970) con Barbara Streisand, en la realización de una secuencia donde requería la técnica del time lapse.




Una historia personal del time-lapse

A pesar de su amateurismo científico y más que discutidas investigaciones en torno a la luz y su influencia en los seres vivos, no cabe duda que John Ott fue un pionero en el uso del time lapse para cine y televisión. Sus conocimientos y experiencia entorno a esta técnica quedaron recogidos en un libro titulado My Ivory Cellar (The Story of Time- Lapse Photography) que no conoce edición en español. Y aunque el  time lapse goza actualmente de gran popularidad gracias a la proliferación de las cámaras digitales junto a los numerosos tutoriales en Internet y algunos manuales que describen dicha  técnica. No estaría de más  hojear dicho libro para conocer como trabajó un apasionado de la técnica del time lapse por aquellos años 50. Queda pendiente.






Referencias