Cuando visioné por primera vez el
trailer de la película documental “In Saturn's Rings”, me sorprendió el aspecto tan increíblemente realista de las imágenes de
animación en 3D, su poder evocador, el detalle en sus texturas,
color y efectos de iluminación.
Sin embargo, descubrí, que ninguna de las imágenes que contiene la película
ha sido sintetizada y animada por ordenador (al contrario de la mayoría de los actuales documentales de temática astronómica) , sino que consiste en una sucesión de miles
y miles de imágenes reales captadas in situ por la sonda Cassini que orbita Saturno desde 2004, tras 7 años y más de 3.500 millones de
kilómetros de viaje desde la Tierra. Aunque el grueso del material fotográfico de la película proviene de la sonda Cassini, también se han utilizado fotografías de las misiones Apollo
y del telescopio espacial Hubble.
El director y artífice del proyecto, Stephen Van Vuuren, inició esta empresa con algo más de 30.000 fotografías para un primer teaser. Lo que iba ser un corto documental que llevara por título "Outside in", se ha convertido en una película de alta resolución en 4k que ha necesitado de más de un millón de fotografías para completar los aproximadamente 48 minutos de metraje. Para generar la ilusión de movimiento en las fotografías, se ha utilizado Adobe After Effects CS5 y miles de horas de renderizado (la propia empresa Adobe se hace eco en su blog del trabajo de Van Vuuren).
Cartel de la película
A la espera de su estreno este verano en cines
IMAX, me atrevería a decir que lo singular de esta película documental
viene dado por como, unas imágenes
fotográficas con valor científico destinadas
a certificar una realidad que se
encuentra a miles o millones de kilómetros, han sido reinterpretadas y
reelaboradas para dar lugar a un nuevo producto
final, una obra audiovisual que es ejemplo perfecto de la interrelación entre el arte, la ciencia y la tecnología.
La escena del águila que captura una cría de becerro y se la lleva volando entre las garras en la serie El hombre y la Tierra que dirigiera Félix Rodríguez de la Fuente o una osa
Polar dando a luz mostrado en la serie Frozen Planet, son ejemplos de escenas de documentales de naturaleza perfectamente preparadas y manipuladas. El truco estaba en que el águila llevaba entre sus garras en
realidad una cabra muerta llena de paja y los oseznos nacieron en un zoo holandés no en el polo. Sin embrago, este tipo de estrategias
como es filmar con animales adiestrados
o animales salvajes en
cautividad son más habituales de lo que nos creemos para la realización de
documentales entorno a la vida animal.
Este planificación no solo busca situaciones dramatizadas y
la consecución de imágenes espectaculares que atraigan al espectador sino que se
convierte también en una alternativa o la única posibilidad para poder obtener
imágenes de la vida animal, que de otra manera sería casi imposible filmarla en
su estado natural. Además con estas filmaciones planificadas se evita interferir en el día a día de la fauna salvaje muy sensible a la presencia humana.
Aunque para algunos esto pueda parecer un fraude, en mi
opinión no le resta el valor divulgativo y de atracción que puedan tener
estos documentales, siempre y cuando se ajuste a una verdad científica, a pesar
de que lo mostrado en las imágenes
en ocasiones no sea del todo real.
Para quién recele de estas recreaciones de la vida animal,
existen otros métodos de filmación mediante los cuales obtenemos imágenes
muy realistas y sin “trucos”. Es
lo que se conoce como vídeo-trampeo
que consiste básicamente en la colocación en el medio natural de un dispositivo
de filmación con sensores de movimiento que al paso del animal inicia la grabación automáticamente. Son
equipos autónomos, camuflados en el entorno y que no necesita la intervención humana, lo que evita molestias
a la fauna salvaje.
Cámara de vídeo y foto trampeo oportunamente camuflada
Algunas de las características técnicas de una cámara de vídeo y foto trampeo
Estos equipos utilizados como herramienta científica para el
estudio de diferentes especies animales, como es el caso en España del lince ibérico, se
ha incorporado también a los medios de producción de documentales de
animales. La imágenes generadas
por este dispositivo de vídeo-trampeo rompe de alguna manera con las escenas
preciosistas y sumamente controladas a las que estamos acostumbrados en las
producciones documentales más reconocidas,por ejemplo, de la BBC o de National Geographic. Éstas imágenes presentan
extraños encuadres, movimientos panorámicos artificiosos ( en el caso de que la cámara presente movimiento automatizado), largos planos fijos, registro de sonido algo deficiente, etc. A pesar de lo poco cinematográfico de las imagenes captadas, el valor real se encuentra en la frescura e inmediatez, su carácter verdaderamente científico y
realista, donde el animal que aparece es salvaje y no amaestrado.
Por lo general, en la producción documental las imágenes obtenidas a partir de este método, en el caso de ser
utilizadas -no siempre se obtienen resultados óptimos- suelen ocupar generalmente
poco espacio en el metraje final de la película. Sin embargo, existen
algunos documentales sobre el mundo animal ( de pequeñas
productoras o con un carácter más científico) que basan una parte importante del metraje en este
tipo de imágenes de vídeo-trampeo. Un ejemplo claro en el uso de esta técnica es en el documental que lleva
por nombre,The Vanishing Amur Leopard (El leopardo Amur al borde de la extinción) de Sooyong Park.
Como veréis , las
imágenes de vídeo-trampeo aparecidas en el documental están más que
justificadas por el carácter esquivo y desconfiado de este animal. Incluso en varias ocasiones se nos llega
a mostrar en pantalla este
dispositivo de grabación y la reacción de desconfianza que genera en el
animal el entorno natural en donde
está ubicada esta cámara automatizada.
El valor de este
documental no está solo en las imágenes captadas mediante vídeo –trampeo para
revelarnos los secretos de la vida
del leopardo Amur, también en la combinación equilibrada entre este tipo de imágenes automatizadas y la filmación "tradicional", acompañada de una voz en off con exposiciones breves de científicos ante la cámara. Así, mientras que en las imágenes de vídeo-trampeo la voz en off que las acompaña no recurre a estrategias retóricas - como el uso de la metáfora, el símil,etc- limitándose a meros comentarios descriptivos, en las imágenes filmadas por el operador de cámara si se permiten ciertas licencias narrativas como es la presencia activa de científicos, dramatizaciónes,etc.
No es tarea fácil mantener la atención y el interés del espectador (acostumbrado a un nuevo paradigma de documental de naturaleza, de montaje dinámico e imágenes espectaculares) hacia un documental de estas características, sin embargo, desde mi modesta opinión creo que en este caso lo consigue de manera notable. Su principal baza es que como espectadores, las imagenes de video-trampeo, nos coloca en una posición privilegiada como observadores de excepción, adentrándonos sin ser vistos en el entorno natural de este animal, sin alterar su comportamiento y por tanto presenciando imagenes de un elevado realismo documental.
Las diferencias son evidentes entre imagenes obtenidas con la técnica del vídeo-trampeo y las filmaciones controladas y planificadas con animales amaestrados o en cautividad. Pero lo importante es que pese a sus diferencias, la combinación de estas estrategias de filmación y los continuos avances tecnológicos, no pueden más que beneficiar y enriquecer el discurso del documental de naturaleza entorno al mundo animal.
Referencias
León, Bienvenido (coord.) (2012): Ciencia para la televisión. El documental científico y sus claves, Editorial UOC.
Una de las intenciones de este blog es acercar y dar a
conocer aquellos documentales de divulgación científica y cultural más
interesantes a nivel local e internacional, mediante reseñas y comentarios
críticos, o incluso si fuera posible enlazando el video de la obra en cuestión.
Hasta ahora no había encontrado el momento adecuado para el
inició de esta nueva sección. Sin embargo, esta semana descubrí casi por
casualidad una película, La Région
Centrale (Michael Snow, 1971)que
en un principio descarté por su factura digamos, nada convencional y muy alejada
de lo que conocemos como documental de divulgación. De hecho, esta película no
es un documental y se puede decir que
tampoco es una película de ficción. Entonces ¿a que viene esta reseña?
Se preguntará más de uno. A mi parecer, lo que plantea esta obra entorno a lo humano, la tecnología y la naturaleza, era lo suficientemente interesante para abrir esta sección a pesar de estar muy lejos de lo
puramente divulgativo aunque próximo a la ciencia en su vertiente más reflexiva.
Cartel de la película
Descartado el carácter documental (aunque discutible) y
divulgativo de la obra, la película en contra de lo que pueda aparentar tiene
mucho de ciencia –concretamente de tecnología- y de reflexión
filosófica. La película en sí misma es un experimento científico cuya realización prescinde de toda intervención
humana (a excepción de la localización de grabación, construcción de la máquina y el montaje final de la película) a favor de lo puramente
tecnológico.
Para llevar a cabo esta película, se diseñó un brazo robotizado y programado para realizar una serie de movimientos. Sobre uno de los extremos de este brazo robótico se instaló una cámara cinematográfica que registraría durante 24 horas la imagen y el sonido del entorno natural donde se emplazó este dispositivo - una región
desiértica a 100 kilómetros al
norte de las islas Sept en la
provincia de Quebec.
Cámara instalada en el brazo robotizado
El resultado de esta obra (con 190 minutos de duración) en
un principio desconcierta por su inexistente carácter narrativo que se le predispone
a cualquier obra audiovisual. Pero por otra parte impacta y fascina por todo
aquello que nos sugiere.
Sin rastro alguno de presencia humana, más allá del carácter
artificial de las sombras proyectadas en el suelo por el propio aparato fílmico.
Sus imágenes, producto de
la tecnología, están en continuo movimiento – lateral, vertical, y movimientos
circulares- provocando la desaparición de las coordenadas establecidas por
los humanos, arriba y abajo. Una sensación de ingravidez se impone en un
entorno natural aislado y solitario que parece más propio de otro planeta. Cabe pensar
incluso que el punto de vista correspondiera al de una sonda espacial en su
visita a un planeta extraterrestre.
La deshumanización del entorno, “habitado” por lo
tecnológico, viene reforzado por una abstracción sonora hecha de zumbidos
electrónicos agudos - pulsos electrónicos que guían la máquina- y texturas atmosféricas que concuerdan, de vez en cuando,
con las secuencias de desplazamientos.
El material resultante encuentra una extraña belleza en la
tensión constante entre las movimientos mecánicos de la cámara, matemáticamente
determinados y preprogramados de la cámara y las visiones de un entorno natural
en el transcurso de un día, desde el amanecer al anochecer. La tecnología nos revela otra realidad que nos lleva a replantearnos nuestra relación y comprensión del mundo, a resituarnos en él. Snow parece buscar respuesta a una pregunta ¿Éste dispositivo robotizado de grabación producto de la ciencia y la tecnología puede tener posibilidades expresivas por
sí misma?
Michael Snow junto al dispositivo de grabación en el entorno de las Islas Sept
Descúbrelo por ti mismo, aunque aviso, su carácter experimental a más de uno se le pueda atragantar. Solo hay que tener un poco de paciencia.
Al visionar en la pantalla de
cine o televisión, la floración acelerada de una planta, la rápida metamorfosis
de un gusano de seda o la descomposición en pocos segundos de una fruto o un
animal muerto, no podemos evitar la sorpresa de esas extrañas y a la vez
cautivadoras imágenes.
Caballo en movimiento,1878
Para obtener este tipo de
imágenes en movimiento se hace uso de una técnica conocida como time lapse. Una técnica fotográfica que consiste en la captación de
imágenes fijas que después son reproducidas a una velocidad mayor a la que
fueron tomadas, creando la ilusión de imágenes aceleradas. Esta técnica muy
utilizada en los documentales científicos de naturaleza, permite reducir el tiempo de fenómenos naturales que pueden llevar días o meses en
producirse, reduciéndolos a pocos segundos o minutos.
Esta técnica ya esbozada por
Eadweard Muybridge entorno a 1880
en un experimento fotográfico -para captar las fases sucesivas del movimiento
de un caballo-, se desarrolló plenamente con la aparición del cinematógrafo. En
la primera década del siglo XX, el cineasta científico Jean Comandon empleo esta técnica para algunos de sus documentales científicos. Sin embargo,
dicha técnica no se popularizó hasta los años 50 gracias al
trabajo del estadounidense John Ott, banquero, fotógrafo, investigador, científico amateur e
inventor.
John Nash Ott (1909 - 2000)
En la década de 1920, John Ott
inicia sus investigaciones entorno a la técnica del time lapse
y el crecimiento de las plantas. En 1927 inventa un temporizador, construido
a partir de un reloj de cocina, que acopla a la cámara con la intención de
filmar la floración de una planta a intervalos de dos horas durante varios días. A
finales de los años 40 se hace construir un “estudio-invernadero” donde avanza
en sus investigaciones con esta técnica y lleva a cabo numerosas filmaciones.
Este edificio le permite tener un mayor control en la condiciones de filmación
cuadro a cuadro por intervalos -luz, movimiento de cámaras y suministro
eléctrico - llevando a cabo numerosas grabaciones en torno a fenómenos
naturales como la germinación de semillas, floración de plantas y fototropismo – movimiento de las
plantas hacía la luz-. También llevó a cabo la grabación del crecimiento celular en células
cancerosas.
John Ott también inventó un
sistema de control de movimiento, lo que le permitió combinar la
filmación cuadro por cuadro (time lapse) con el propio movimiento de la cámara. De esta forma, era posible el seguimiento continuado de la cámara con el proceso de crecimiento de las plantas.
Su metodología de trabajo le
llevaba a fotografiar las plantas cada cinco minutos durante meses, haciendo uso del flash para cada fotografía tomada y con un mismo
tiempo de exposición. Todo este largo tiempo de filmación hacía necesario un
continuo suministro energético y ciertos automatismos de disparos que fueron
inventados por el propio Ott.
Películas documentales de Walt Disney
Durante numerosos años desde 1950, John Ott
proporcionaría a las producciones de Walt Disney en cine y televisión la mayoría de los fragmentos y materiales filmados
con la técnica del time lapse. Estas secuencias iban orientadas principalmente a completar el metraje en producciones documentales sobre naturaleza . A continuación, apunto dos de sus trabajos más importantes.
El
cortometraje de naturaleza A True-Life Adventure:
Nature's Half Acre (1951), aplicó técnicas no solo de time lapse también de microfotografía. La
película muestra la vida de plantas, pájaros e insectos en un reducido espacio de un bosque a lo largo de las cuatro
estaciones del año. Este cortometraje posteriormente sería incluido en la serie
de televisión ”Disneyland” (1954-1958) emitida en la cadena ABC a partir de
1954. Seguidamente podéis disfrutar del documental integro aunque narrado en
inglés. A partir de minuto 27 se muestran las imágenes filmadas en time lapse.
Varios años después, una nueva producción de Walt Disney
requirió los servicios de John Ott
como fotógrafo especialista en la técnica del time lapse. El documental titulada Secrets of Life (1956, James Algar), con
una duración aproximada de 70 minutos, plantea un historia más global que va
desde la formación de la Tierra hasta la colonización de las plantas sobre
tierra firme y su interacción con los insectos, incluyendo además imágenes de
criaturas submarinas. El
documental fue proyecto en el Festival Internacional de Cine de Berlín en junio
de 1957.
Exploring
the Spectrum
John Ott, un autodidacta sin
formación universitaria, volcó durante años su afición por la investigación científica al estudio del efecto que causa la luz natural y artificial sobre la salud de los
organismos vivos incluido el hombre. Dichas investigaciones fueron muy
discutidas por la comunidad científica americana e internacional, lo que animó
a John Ott a filmar y dirigir el documental Exploring
the Spectrum (196?) donde, valiéndose de las técnicas de time lapse y microfotografía, pretende
mostrar y demostrar los efectos benévolos o perniciosos de la luz sobre los seres
vivos – plantas, ratones, humanos-. Aunque puede ser discutible su
contenido científico, este documental presenta un gran trabajo alrededor de
las imágenes en time lapse. Aquí tenéis una breve
muestra.
Otra producción propia es un cortometraje que filmó en los años 50 con el
titulo Dancing Flowers, donde las
plantas “bailan” en sincronía con una música preestablecida.
Cabe apuntar como curiosidad
que John Ott participó en la película de
ficción Vuelve a mi lado (On a Clear Day You Can See Forever, 1970) con Barbara Streisand, en
la realización de una secuencia donde requería la técnica del time lapse.
Una historia personal del time-lapse
A pesar de su amateurismo
científico y más que discutidas investigaciones en torno a la luz y su influencia
en los seres vivos, no cabe duda que John Ott fue un pionero en el uso del time lapse para cine y televisión. Sus
conocimientos y experiencia entorno a esta técnica quedaron recogidos en un
libro titulado My Ivory Cellar (The Story
of Time- Lapse Photography) que no conoce edición en español. Y aunque el time lapse
goza actualmente de gran popularidad gracias a la proliferación de las cámaras
digitales junto a los numerosos tutoriales en Internet y algunos manuales que
describen dicha técnica. No
estaría de más hojear dicho libro
para conocer como trabajó un apasionado de la técnica del time lapse por aquellos años 50. Queda pendiente.